Otitis en niños: qué hacer ante el dolor de oído

Pocas cosas angustian tanto como un niño que llora de noche tocándose el oído y no sabemos qué hacer. La otitis es una de las infecciones más frecuentes de la infancia y casi siempre aparece después de un resfriado. Aquí te explico cómo reconocerla, qué puedes hacer en casa y en qué momento es mejor acudir con la pediatra.
Por qué los niños tienen tantas infecciones de oído
Las infecciones de oído son mucho más comunes en niños que en adultos, y hay una razón anatómica. La trompa de Eustaquio, el pequeño conducto que conecta el oído medio con la parte de atrás de la garganta, en los niños es más corta, más estrecha y casi horizontal.
Eso significa que, cuando el niño tiene mocos por un resfriado, esas secreciones drenan mal y se quedan atrapadas detrás del tímpano. Ahí se acumulan líquido y bacterias, y aparece la otitis media. Conforme el niño crece, este conducto se alarga y se inclina, por eso las otitis suelen disminuir con la edad.
Otros factores que aumentan el riesgo son la asistencia a guardería, la exposición al humo de tabaco y tomar el biberón acostado.
Cómo saber si tu bebé tiene dolor de oído aunque no hable
En un niño mayor es fácil: dice que le duele el oído. Pero en un bebé, que no puede expresarlo, hay que estar atentos a las señales indirectas:
- Llanto intenso, difícil de calmar, que empeora al acostarse.
- Que se jale, se toque o se golpee una oreja.
- Irritabilidad y mal humor sin causa aparente.
- Problemas para dormir por el dolor.
- Rechazo al pecho o al biberón, porque succionar aumenta la molestia.
- Fiebre, que suele aparecer unos días después de un catarro.
A veces el primer aviso claro es ver salir líquido o pus del oído: eso indica que el tímpano se perforó para drenar la presión. Aunque asusta, suele aliviar el dolor y cierra por sí solo, pero siempre requiere valoración.
Relación entre resfriados, mocos y otitis
La otitis casi nunca aparece de la nada: en la gran mayoría de los casos viene después de un resfriado o una gripa. Primero llegan los mocos y la congestión; a los pocos días, ese moco acumulado se infecta detrás del tímpano.
Por eso, cuidar bien un resfriado ayuda a prevenir la otitis. Los lavados nasales con solución salina para despejar la nariz son de gran ayuda. Si quieres profundizar, revisa nuestra guía sobre la diferencia entre resfriado y gripa, porque el manejo temprano de estos cuadros reduce el riesgo de complicaciones como la otitis.
Qué hacer en casa para aliviar el dolor
Mientras acudes a valoración, tu prioridad es que el niño esté cómodo. Estas medidas ayudan:
- Analgésico para el dolor, únicamente si tu pediatra lo indica y a la dosis que él señale.
- Aplicar calor local suave sobre el oído con una compresa tibia.
- Mantenerlo hidratado y en reposo.
- Elevar un poco la cabecera al dormir, que reduce la presión.
Lo que no debes hacer: introducir hisopos, aceites, gotas o remedios caseros en el oído sin indicación médica. Pueden empeorar la situación, sobre todo si el tímpano ya está perforado.
Cuándo se necesitan antibióticos y cuándo no
Este es un punto importante: no toda otitis necesita antibiótico. Muchas son causadas por virus o son leves, y se resuelven solas en dos o tres días manejando bien el dolor. En esos casos, el pediatra puede recomendar esperar y vigilar.
El antibiótico se reserva para casos concretos: bebés muy pequeños, dolor intenso, fiebre alta, afectación de ambos oídos o cuando no hay mejoría. Solo el médico, tras revisar el oído con el otoscopio, puede tomar esa decisión. Dar antibióticos por cuenta propia no solo no ayuda, sino que puede ser contraproducente.
Cuándo acudir con la pediatra
Acude a valoración si tu hijo tiene dolor de oído, fiebre, sale líquido del oído o notas las señales descritas. En bebés pequeños, no conviene esperar. Y ante fiebre muy alta que no cede, decaimiento importante, rigidez de cuello o hinchazón y enrojecimiento detrás de la oreja, acude a urgencias de inmediato.
La otitis, bien atendida, se resuelve sin problema. Si tu hijo tiene dolor de oído o infecciones que se repiten, lo mejor es revisarlo a tiempo. Puedes agendar una cita con la Dra. Mayra Alfaro para valorarlo con calma.
¿Cómo sé si mi bebé tiene dolor de oído si aún no habla?
Presta atención a señales indirectas: llanto intenso e inconsolable, sobre todo al acostarse, que se jale o toque una oreja, irritabilidad, dificultad para dormir, rechazo al pecho o al biberón y fiebre que suele aparecer días después de un resfriado. Ninguna señal por sí sola confirma otitis, pero varias juntas justifican una revisión.
¿La otitis siempre necesita antibiótico?
No. Muchas otitis son virales y se resuelven solas en unos días con manejo del dolor. El pediatra decide, según la edad, la intensidad y los hallazgos al revisar el oído, si conviene antibiótico o esperar y vigilar. Nunca debe darse antibiótico por cuenta propia.
¿Por qué a mi hijo le da otitis cada vez que se resfría?
Porque en los niños la trompa de Eustaquio, que conecta el oído con la garganta, es corta y horizontal. Cuando hay mocos por un resfriado, se acumulan con facilidad detrás del tímpano y favorecen la infección. Es muy común y suele mejorar conforme el niño crece.
¿Qué puedo darle a mi hijo para el dolor de oído en casa?
Puedes ofrecer analgésicos para el dolor solo bajo indicación de tu pediatra, aplicar calor local suave y mantenerlo hidratado y en reposo. No introduzcas hisopos, gotas ni remedios caseros en el oído sin valoración médica. Si el dolor es intenso o hay fiebre alta, acude a revisión.
¿Dolor de oído que no cede? No lo dejes pasar
Si tu hijo tiene dolor de oído o infecciones que se repiten, agenda una valoración con la Dra. Mayra Alfaro, pediatra en San Luis Potosí.
Agendar cita →